La
Asamblea Local de Izquierda Unida de Cuenca, en su última reunión, analizó la
situación financiera que presenta el Ayuntamiento de nuestra ciudad, en
relación al anuncio efectuado por el equipo de gobierno en el sentido de
acogerse a la resolución del Ministerio de Hacienda y pedir la modificación del
préstamo del Pago a Proveedores del año 2012. De esta forma se apuesta por
alargar el periodo de pago hasta 20 años, en lugar de hacerlo en los 10 que
correspondía.
El
espectáculo al que estamos asistiendo, tanto desde el lado del Gobierno
Municipal (PSOE) como desde el lado de la oposición (el PP) no puede ser más
desalentador: un autentico circo en el que solo se habla del “y tú más” pero no
se entra en absoluto al debate de por qué se ha generado esa deuda, para que se
creó en su momento, si esa deuda se produce por motivos que redundan en el
bienestar y la cobertura de necesidades de los conquenses o por el contrario obedecen
a fines espurios y que para nada necesitaban los ciudadanos: que solo han
beneficiado a unos pocos, amigos en general, bancos y especuladores.
En
realidad, tanto a unos como a otros les importa bastante poco la ruina
económica en que han convertido este Ayuntamiento, pues esta bola de nieve se
ha venido produciendo durante varias legislaturas: Izquierda Unida lo ha venido
denunciando durante años.
Esta
decisión tomada por el Sr. Ávila no se puede calificar más que como una medida
electoralista, que en ningún caso se toma en beneficio de los vecinos de
Cuenca, sino solo para conseguir unas pequeñas cantidades (que se ahorran por
la ampliación del periodo de carencia) con las cuales hacer algún lavado de
cara con vistas a prepararse la campaña electoral próxima en aquellos sitios
donde consideran que podrían obtener más votos. Esto a juicio de IU sería una
medida caciquil, que por otra parte no extraña. Es, además, la aprobación de
las políticas del PP en cuanto a controlar y exprimir cada vez más a los
Ayuntamientos, pues lo que hace es aceptar sin discusión lo dictado por el Sr.
Montoro, que a su vez cumple los dictados de la Troyka, sin entrar al
debate político de lo que
significan esas medidas. No es cuestión de que opción se tome de las tres, sino
del fondo político y la ilegitimidad de esas medidas.
Lo
que no dice el Alcalde es que la opción que ha elegido es el negocio del siglo
para los bancos: al retrasarse a 20 años el pago y el tipo de interés ser casi
igual (pasa del 6% al 5,5%) vamos a tener que pagar el doble de los gastos por
intereses de esos préstamos. Además tenemos que recordar que el dinero que los
bancos obtienen del BCE lo hacen a un
tipo de interés del 0,15% en estos momentos, y nosotros lo vamos a pagar al
precio indicado anteriormente. Eso es a todas luces el caso más claro de
ilegitimidad de la deuda, ilegitimidad de la que no hablan.
Además
una de las obligaciones a las que se compromete es no pedir más préstamos en 20
años, con los que cualquier política de próximas legislaturas estará hipotecada.
Otra es la subida del Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras así
como las plusvalías en la transmisión de inmuebles. Es el colmo que hable de
ahorro por la carencia en amortizaciones (1,4 + 3M/€) y sin embargo siga
subiendo impuestos.
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