Hoy nos reunimos para condenar el horrible crimen cometido por un hombre a su pareja en Barcelona. Ella le había denunciado por malos tratos, no obstante vivían juntos con más compatriotas en el mismo piso. Son inmigrantes cuyas condiciones de vida no son dignas, sin embargo jamás, nunca, bajo ninguna circunstancia está justificado el abuso machista hacia una mujer, nunca, jamás, está justificada la agresión machista y desde luego, nunca, jamás, está justificado el asesinato de un hombre a una mujer por el hecho de ser su pareja o haberlo sido.
En esta ocasión el asesino ha ido aún más lejos, si es que es posible decir algo así tratándose de un crimen, porque no sólo asesinó a su compañera sino que además la metió en una maleta y la dejó en la calle, demostrando que el pensamiento machista es mucho más que la acción de posesión y abuso físico, es también la acción del cinismo, la burla, la desproporción, el todo vale porque todo lo puedo puesto que soy un hombre.
Consentimos demasiados abusos de baja tensión a nuestro alrededor cada día, tantos que cuando sube el nivel del abuso un poco apenas lo percibimos y nuestro umbral de tolerancia cada día es más alto. Nuestra sociedad soporta un elevadísimo nivel de tolerancia hacia el abusador, hacia los malos tratos y las vejaciones, especialmente si es hacia mujeres, en muchos casos si siquiera se es consciente, precisamente por estar dentro de los niveles tan repetidos y acomodados que son normales.
Pero aún hay ocasiones en las que saltan las alarmas, hemos de decir que afortunadamente, pero no podemos decirlo muy alto porque el umbral que implican es elevadísimo. ¿Quién ha comentado en el desayuno en la cafetería estos días este hecho cruel e inhumano?, ¿cuánta atención ha ocupado en los medios y eso que el caso tenía carnaza?
Un poco de sensibilidad supone no tolerar las desigualdades, un poco de sensibilidad enseñada y transmitida supone no tolerar las desigualdades en plural, hacer una cadena, contagiarnos de respeto. Lástima que el machismo no se pueda ver tan claramente como un constipado, lástima que no haya pañuelos de papel como síntoma de lo que pasa por dentro del cuerpo de un maltratador o de un machista o de un hombre que creyéndose que es respetuoso y que practica la igualdad de vez en cuando desprecia sin tapujos a las mujeres, y no se nota con un sarpullido en la cara, y no llevan muletas, y se les cae el pelo, ni cojean, ni tartamudean, ni exhiben ningún otro rasgo físico, aunque eso sí, pueden llevar traje y corbata, maletín, coche oficial y permitirse el lujo de decir a la gente lo que tiene que hacer. Cuidado con las apariencias, el machista evoluciona, es camaleónico y está instalado en todas las esferas. Y como en el caso de hoy se acompaña de cinismo extremo.
CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO: TOLERANCIA CERO
ÁREA DE LA MUJER DE IZQUIERDA UNIDA DE CUENCA
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