jueves, 2 de abril de 2009

OTRA VEZ LA JUNTA DE COMUNIDADES DE CASTILLA LA MANCHA MEZCLA EDUCACIÓN CON RELIGIÓN, ES DECIR SERVICIO PÚBLICO CON CREENCIAS PRIVADAS


Izquierda Unida en Cuenca denuncia nuevamente que en nuestra región las personas que quieren optar a un puesto de trabajo público haciendo oposiciones a educación están siendo diferenciadas porque se privilegia a aquellas que hayan dado clase de religión tanto en colegios públicos como en colegios privados. Se premia con puntos, es decir se discrimina a favor de las creencias personales y sus prácticas y en contra de aquellos que no hayan dado clase de religión, por supuesto católica. Es vergonzoso que se esté impartiendo una asignatura como Ciudadanía en la que priman los valores de respeto y la igualdad y la propia administración viole flagrantemente esos principios que enseña.

¿Por qué un diplomático en magisterio opta a una plaza con más puntos, oportunidades, que otro por haber enseñado religión en un centro privado?, ¿qué argumento tiene la Junta que pueda justificar tamaño agravio comparativo, en nombre de qué principio constitucional practica la desigualdad de oportunidades, privilegia a unos frente a otros, en función de qué artículo de la Ley de Educación valora las creencias personales en el ámbito público? Por no hablar de los Derechos Humanos que tanto se han introducido como fundamentales en la educación en las últimas reformas (véase art. Nº1).

Cada año Izquierda Unida se pone en contacto con el Delegado de Educación en Cuenca sobre este asunto y no se hace nada, como si no fuera importante. Tal vez, medidas como esta de sobrevalorar las creencias católicas en el funcionariado de la región, pueden explicar las continuas injerencias de la religión en la política, la continua presencia de la misma en eventos políticos, la estrecha relación de la iglesia y el poder en nuestra tierra. Con razón tenemos fama de “retrasados” los castellano manchegos pues arrastramos un lastre medieval en nuestras cabezas que no nos deja pensar ni actuar en libertad, en igualdad, en tolerancia y respeto hacia las diferencias y diversidades que componen la riqueza cultural de nuestra querida castilla y mancha. ¡Lástima! Una vez más las y los maestros de nuestra tierra, los educadores, responsables de la transmisión del conocimiento y los valores a los niños y niñas, futura ciudadanía votante, están, antes de ejercer, siendo sometidos a la más injusta de las discriminaciones: la diferencia de sus creencias para desempeñar un cargo público.
¿Hasta cuándo la Junta va a seguir mezclando lo público con lo privado, las creencias personales con las políticas generales, la iglesia con el estado, la fe con el conocimiento? A este paso nunca creceremos en auténtica autonomía, madurez y capacidad de hacer justicia y exigirla.

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