Un hombre mató ayer en Castellón a su pareja de 44 años colombiana, su asesino es español de 50 años, quien además de robar en el bar que regentaban entre ambos, tenía antecedentes por violencia de género, aunque no existía denuncia ni orden de alejamiento. Siendo su pareja extranjera se entiende esto último.
El abuso del hombre hacia la mujer es una práctica cultural, tradicionalmente admitida por muchas mujeres. Este hecho supone que los hombres que la vienen practicando son conocedores de su superioridad en los casos de mujeres cuya cultura las hace sumisas y excluyentes de derechos, como si no fueran personas. En el caso que nos trae esta atrde aquí, la mujer nunca había denunciado y probablemente pesara sobre ella su condición de ser suramericana y estar fuera de su país. Pero sobre el asesino ¿qué pesaba?, ¿qué factores le han llevado a estrangular a su mujer? Él es español, no tiene el estigma de la inmigración que tanto paraliza a las personas en este colectivo, que tanto facilita el silencio, la sumisión, por el miedo a ser deportados. No, en el caso del español pesa como una losa nuestra cultura sexista, machista.
El maltrato no conoce fronteras. Las sociedades democráticas, con cierta historia, no escapan por ley a las tradiciones más enraizadas, mejor alimentadas y cuidadas desde siglos, la ciudadanía por sí sola no sale de la cultura machista de un día para otro y aunque sean necesarias medidas de todo tipo, la igualdad ha de venir desde las conciencias personales, a estas son a las que hay que atender en primer lugar desde la más tierna infancia. No tiene sentido que una mujer emigre para buscarse la vida y muera asesinada por el hombre con el que tiene sus hijos. No tiene sentido que los hombres sigan abusando de una cultura que les predispone al dominio absoluto incluido el de otras personas, no tiene sentido que la igualdad sea un asunto reivindicado sólo por mujeres, por ciertas mujeres que viven relativamente bien. La necesidad de la igualdad ha de extenderse como algo prioritario por todas partes, introduciéndose en todos las instancias de la vida. Las mujeres no tenemos menos derechos que los hombres, por el hecho biológico de nuestra sexualidad no tenemos que ser objeto de abuso, de malos tratos ni de asesinatos. Nada justifica estas prácticas en ningún lugar del mundo, no hay excusas, no valen las tradiciones, no vale ampararse en la cultura, en los siglos, en la fuerza, en las leyes o regímenes políticos. El informe de Amnistía Internacional sobre la violencia de género en España pone los pelos de punta a cualquiera. Recientemente ha aparecido un vídeo musical denunciando esta violencia hacia las mujeres, tal vez su difusión sirva para algo. Ojalá.
CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO: TOLERANCIA CERO
ÁREA DE LA MUJER DE IZQUIERDA UNIDA DE CUENCA
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