domingo, 22 de febrero de 2009

23-F


La Asamblea Local de Izquierda Unida de Cuenca, con motivo de la efemérides de 23-F, hoy cumple 28 años, declara que a pesar de los años transcurridos y de la supuesta consolidación de la democracia española, la sociedad vive actualmente envuelta en el convencimiento de que los derechos, los deberes y las libertades ya están conseguidos. Sin embargo cada día asistimos a la vulneración de los mismos en materia de vivienda, empleo, educación pública de calidad, sanidad suficiente garantizada en plazos, justicia eficaz e independiente, etc.

El golpe de estado del 23-F supuso un pulso a la fragilidad en la que se asentaba nuestra joven democracia contaminada con virus franquistas importantes, no sólo en el ejército sino también en las instituciones. La práctica de los partidos políticos mayoritarios de nuestro país todavía sigue sin garantizar el pleno cumplimiento de la Constitución en asuntos tan fundamentales como la Ley Electoral que impide la igualdad de los votos, la separación real de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, la aconfesionalidad del estado, el estado solidario de las autonomías, la fiscalización anticorrupción y la representación estatal en la corona no elegida por el pueblo sino impuesta, “atada y bien atada” por el dictador. Cuando el pueblo vota la Constitución el nivel de conocimiento del mismo no es suficiente para saber qué estaba votando y qué podía suponer un golpe de estado como el protagonizado por Tejero y sus secuaces.

Todavía hoy la política verdadera española adolece de auténtica democracia. Tenemos mucho que andar y no siempre se dan los pasos en la dirección adecuada. La ciudadanía española carece de educación, cultura y costumbre para reivindicar derechos y ser autónoma para actuar con mayoría de edad. Esto es así porque al poder no le ha interesado que sea de otra forma. La intolerancia sigue acampando a sus anchas por todo el territorio español, permitida y mantenida por las instituciones como un deber al pasado fascista de nuestra reciente historia. El ejemplo más claro es la Ley de Memoria Histórica, su nacimiento, su discusión y su escasa ejecución.

Celebramos vivir en democracia, cualquier tiempo pasado no fue mejor, pero ésta debe mejorarse para evitar nuevos intentos de golpes de estado (manifiestos u ocultos, militares o políticos) y nuevas medidas antidemocráticas e injustas para la vida en paz e igualdad de toda la ciudadanía.

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